Las quemas agrícolas, el manejo inadecuado de desechos y el uso intensivo de pesticidas y fungicidas continúan representando prácticas de alto riesgo para el medio ambiente y la salud de los ecosistemas, advirtió Yansu Olea, especialista en salvaguardas, género y pueblos indígenas.
Señaló que este tipo de actividades no solo degradan el suelo, sino que también afectan directamente la biodiversidad y los ciclos naturales que sostienen la vida.
“Las quemas, los desechos, el uso de pesticidas, fungicidas, etcétera, son prácticas de riesgo que generan daños”, puntualizó.
Ante este panorama, Olea subrayó la necesidad de replantear los modelos productivos hacia esquemas más sostenibles que permitan restaurar el equilibrio ambiental.
“Hacer sostenibles estos sistemas, con prácticas regenerativas que le devuelvan tanto al suelo como a los ecosistemas esto que nos da vida”, enfatizó.
Estas prácticas regenerativas incluyen el uso responsable de los recursos naturales, la reducción de químicos y la implementación de técnicas que favorezcan la recuperación del suelo y la conservación de la biodiversidad.
Destacó la importancia de integrar a las comunidades, especialmente a los pueblos indígenas, en la protección y restauración de los ecosistemas, reconociendo su conocimiento tradicional como una herramienta clave frente a la crisis ambiental.
El especialista reiteró que avanzar hacia modelos sostenibles no solo es una necesidad ambiental, sino también una estrategia fundamental para garantizar la seguridad alimentaria y el bienestar de las futuras generaciones.


