Mientras en la capital potosina el alcalde Enrique Galindo Ceballos insiste en minimizar la problemática del agua, en el municipio vecino la realidad ya no se oculta.
El alcalde de Soledad de Graciano Sánchez, Juan Manuel Navarro, fue claro:
“Aquí sí hay problemas de agua, aquí sí hay problemas… el tema de Soledad, aquí sí hay tenemos”, reconociendo abiertamente una crisis que afecta a miles de habitantes.
La contradicción es evidente. Ambos municipios dependen del mismo organismo operador, Interapas, encargado del suministro en la zona metropolitana. Entonces, surge la pregunta inevitable:
¿Por qué en Soledad sí hay crisis y en la capital no, según Galindo?.
Mientras colonias enteras padecen cortes constantes, baja presión y fallas en pozos, el discurso oficial en la capital parece desconectado de la realidad que viven los ciudadanos todos los días.
Las declaraciones de Navarro no solo exhiben el problema, también dejan en entredicho la narrativa del gobierno capitalino, que ha evitado reconocer una crisis que ya es visible en calles, hogares y denuncias ciudadanas.
Hoy, la diferencia no está en el agua… está en quién se atreve a decir la verdad.


