En el Aeropuerto Internacional Ponciano Arriaga de San Luis Potosí, uno de los principales aliados de la seguridad no porta uniforme ni arma de cargo, sino cuatro patas y un olfato altamente entrenado. Se trata de Soplete, un ejemplar canino de siete años de edad especializado en la búsqueda y detección de explosivos, que trabaja junto con su manejador, el soldado de la Guardia Nacional Tomás Calisto, en la inspección de equipaje y paquetería.
El soldado explicó que Soplete inició su preparación desde los seis meses de edad con la etapa de socialización, un proceso en el que los caninos aprenden a convivir con otros perros, personas y diferentes entornos para desarrollar confianza y adaptarse a diversas situaciones. Posteriormente, cada ejemplar es sometido a evaluaciones para determinar la especialidad en la que tendrá un mejor desempeño.
La Guardia Nacional cuenta con cinco especialidades para sus binomios caninos: guarda y protección, búsqueda y rescate, búsqueda y rastreo, detección de narcóticos y detección de explosivos. Además, existen subespecialidades enfocadas en la localización de COVID-19, papel moneda, hidrocarburos y fentanilo, de acuerdo con las necesidades operativas de la institución.
Tomás destacó que los perros de trabajo permanecen en entrenamiento constante mediante ejercicios básicos y avanzados para mantener sus habilidades. Asimismo, reciben cuidados específicos, entre ellos una alimentación controlada de aproximadamente 650 gramos de alimento al día, distribuidos en una sola comida, lo que les permite conservar una condición física óptima para cumplir con las labores de seguridad y protección de la ciudadanía.


