La historia de San Luis es la historia de su sed. Desde la construcción de los primeros acueductos coloniales hasta la crisis actual, el agua ha sido el recurso que ha definido nuestro crecimiento.
Hubo una época en que el agua llegaba por gravedad desde los manantiales de la Cañada, distribuida por una red de fuentes que eran el punto de encuentro de la comunidad.
Recordar el antiguo sistema de «Aguas de San Luis» es valorar el ingenio de nuestros antepasados y darnos cuenta de que en el desierto, desperdiciar una gota no es un descuido, es un pecado capital contra nuestra propia existencia.


