Solo dos de cada 10 personas con adicción reciben tratamiento; especialistas alertan riesgo para la sociedad
San Luis Potosí, S.L.P.- La falta de atención a personas con adicciones representa uno de los principales desafíos de salud pública y seguridad, ya que únicamente dos de cada diez consumidores reciben tratamiento especializado, mientras el resto permanece sin atención, advirtieron representantes de organismos dedicados a la rehabilitación.
Saúl Montenegro Mendoza, representante de la Alianza Potosina de Centros de Rehabilitación, aseguró que el mayor problema no es únicamente el consumo, sino el enorme número de personas que permanecen sin diagnóstico ni tratamiento «Solo dos de cada diez están recibiendo atención. Hay ocho que están sin atención y que están en crisis».
El especialista señaló que el cristal genera alteraciones mentales severas que pueden derivar en conductas violentas o impredecibles, por lo que el riesgo alcanza no solo al consumidor, sino también a la población en general.
Por su parte, Arturo Javier Guzmán, representante de la Unidad de Asociaciones con Causa A.C. de Jalisco, afirmó que las consecuencias sociales del consumo de metanfetaminas son más graves de lo que comúnmente se piensa «Hay más probabilidades de que este tipo de adictos cometan un homicidio o provoquen un accidente a que ellos mismos mueran, lamentablemente», expresó.
Explicó que, a diferencia de otras sustancias, las muertes directas por cristal no son tan frecuentes; sin embargo, el deterioro mental y las conductas de riesgo incrementan la posibilidad de accidentes, agresiones y delitos.
Recordó que el tabaco continúa siendo la sustancia que más muertes provoca en México, por encima de las drogas ilícitas, debido a las enfermedades cardiovasculares, respiratorias y distintos tipos de cáncer asociados a su consumo.
Los especialistas coincidieron en que el incremento de las adicciones refleja años de rezago en materia de prevención, atención psicológica y tratamiento oportuno, por lo que hicieron un llamado a fortalecer las políticas públicas enfocadas en la salud mental y la rehabilitación antes de que el problema continúe creciendo.


