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Zumaya enriquece su «movimiento» con fichitas: recluta a lo peor del reciclaje político potosino

En un intento desesperado por simular un respaldo del que carece, Gerardo Sánchez Zumaya encabezó una conferencia de prensa flanqueado por la rezagada nómina del oportunismo político potosino. Lejos de transmitir la imagen de un movimiento fortalecido o una alternativa sólida, la pasarela de supuestos «liderazgos» solo exhibió la desesperación de un proyecto que ha tenido que rascar el fondo del barril para llenar el presidium con cadáveres políticos y perfiles sumergidos en la irrelevancia.
El «espaldarazo» sirvió para desempolvar a un catálogo de figuras de triste memoria legislativa e historial cuestionable. Destacan personajes como Mario Lárraga Delgado, recordado por sus trifulcas y pésimo desempeño legislativo, además de denuncias por acoso sexual a jovencitas; Efraín García Rosales, sobre quien pesa la sombra del deshonor tras ser señalado por despojar a su propio padre en Matehuala; y Edson Quintanar, involucrado en graves acusaciones de presunto abuso de poder, disputas por la coordinación parlamentaria y nepotismo en el Congreso. La comparsa la completaron Antolín Guerrero, Adriana Aguilar Vázquez, Saúl Hernández Hernández y Angélica Mendoza, ex legisladores repudiados cuyo legado político se resume en el más abrumador de los olvidos; también sumaron a Sarahí Veloz, quien recientemente fue destituida de su cargo dentro de la Secretaría se Organización de Morena; Victor Ramírez de Santiago con antecedentes de invasión de tierras, y un largo etcétera de cartuchos quemados.
A la lista de réprobos se sumó la presencia de Paola Arreola, ex diputada cuyo paso por la función pública fue tan gris que rozó la absoluta inexistencia, además de una escasa nómina de ex regidores y ex consejeros de Morena procedentes de la capital, Soledad de Graciano Sánchez y Matehuala. Todos estos actores, habiendo agotado sus oportunidades en las urnas y tras ser escupidos por las estructuras partidistas donde alguna vez militaron, hoy buscan desesperadamente aferrarse a cualquier migaja de reflector con tal de salvar a sus lastimados egos del naufragio absoluto.
Resulta un insulto a la inteligencia del electorado calificar este evento como una «suma de fuerza». Los personajes presentados en el presidium son sobrevivientes de la mediocridad política que perdieron toda credibilidad y arrastre social; figuras que ni en sus mejores tiempos lograron convocar a las masas y que hoy no mueven ni un solo voto. Echados por la puerta trasera de sus partidos y ninguneados por cualquier proyecto con aspiraciones reales, estos actores no aportan capital político, sino un pesado lastre de descrédito, traiciones familiares y escándalos acumulados.
Con este movimiento, Sánchez Zumaya retrató de cuerpo entero el nivel de su convocatoria y la vacuidad de sus aspiraciones. Al cobijarse bajo el aplauso ficticio de reciclados políticos, el empresario confirma que su proyecto no es un polo de atracción para liderazgos reales ni para la ciudadanía, sino un auténtico asilo de ancianos políticos y figuras repudiadas que buscan revivir a costa de la memoria de los potosinos.

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