Aunque el alcalde de Enrique Galindo Ceballos calificó como de «saldo totalmente blanco» los festejos protagonizados por aficionados tras el encuentro de la Selección Mexicana, en sus propias declaraciones revelan que la jornada estuvo lejos de ser completamente libre de incidentes.
De acuerdo con el alcalde, la concentración reunió entre 400 y 600 personas. Reconoció que hubo enojo y frustración entre los asistentes, quienes «sí sacaron la frustración». Aun así, sostuvo que el balance fue positivo. Sin embargo, el propio reporte oficial indica que al menos ocho personas requirieron atención por diversas lesiones, entre ellas golpes y contusiones. Aunque fueron descritas como heridas menores, el hecho evidencia que la celebración no transcurrió sin consecuencias.
Otro de los aspectos que el alcalde admitió fue el uso de pirotecnia, pese a que, según sus palabras, «no tenía por qué usarse». Incluso señaló que probablemente quienes la detonaron ya la tenían preparada y decidieron utilizarla, a pesar de que el resultado deportivo no ameritó una celebración de ese tipo.
Las declaraciones dejan abierta la discusión sobre la efectividad de las medidas preventivas y de vigilancia implementadas durante la concentración. Si bien no se registraron hechos de gravedad, la presencia de lesionados y el uso de pirotecnia prohibida plantean cuestionamientos sobre el control ejercido por las autoridades y sobre la pertinencia de presentar el operativo como un éxito absoluto.
Más allá de la narrativa oficial de «saldo blanco», los hechos reconocidos por la propia autoridad muestran que sí existieron incidentes que requirieron atención y que pudieron haberse prevenido con una mejor supervisión.


