Las recientes declaraciones del alcalde de San Luis Potosí, Enrique Galindo Ceballos, en contra de reducir los tiempos de campaña electoral han generado cuestionamientos, no tanto por el fondo de su postura, sino por la incongruencia con la realidad que viven los ciudadanos en la capital.
“Yo creo que no hay que minimizar lo importante que son las campañas electorales en el tiempo y el territorio, no hay que acortarles plazos ni tiempos, yo no estoy de acuerdo con ellos, porque privas a la ciudadanía de conocer las propuestas de cualquier candidato”, afirmó el edil. Sin embargo, su discurso parece centrarse más en la defensa de la política tradicional que en la exigencia de resultados concretos desde el gobierno que hoy encabeza.
Galindo también sostuvo que “hay 59 municipios y no se pueden recorrer en 45 días, estarías sacrificando población que quiere oír propuestas para mejorar su entorno”, e incluso llamó a que el Congreso reflexione sobre el tema. Pero mientras insiste en la necesidad de más tiempo para campañas, en la capital potosina los ciudadanos siguen esperando soluciones a problemáticas básicas que no requieren más discursos, sino acciones inmediatas.
Y es que el propio alcalde añadió: “si la intención es ahorrar recursos, pongan reglas para ahorrar, pero no acorten los plazos”, reconociendo indirectamente que el gasto electoral es excesivo. No obstante, esta postura también abre cuestionamientos sobre la congruencia en el manejo de recursos desde su propia administración, donde la percepción ciudadana apunta a pendientes en eficiencia y transparencia.
Más aún, el edil señaló que incluso “si yo pudiera lo ampliaba y reducía costos o auditaba los costos, luego se invierte de más y no se audita”. Un argumento que, aunque válido en el papel, pierde fuerza cuando se contrasta con la exigencia social de gobiernos que primero den resultados antes de plantear cambios en los procesos electorales.
Las propias palabras del alcalde dejan ver una intención de abrir el debate, pero también exhiben una desconexión con la urgencia ciudadana: menos promesas, más resultados.


