El alcalde de San Luis Potosí, Enrique Galindo Ceballos, intenta bajar la intensidad a los señalamientos por presuntos actos anticipados de campaña rumbo a la gubernatura, al asegurar que sus constantes giras por el interior del estado son simples “invitaciones personales”. Sin embargo, el discurso no termina de convencer frente a una agenda cada vez más activa fuera de la capital.
“Estoy atendiendo invitaciones de amigos, prácticamente no tengo eventos públicos, estoy recolectando, reconectándome con mis amigos al interior del estado. La gente me ve con gusto, me hace preguntas complejas de qué voy a hacer el otro año; yo les contesto que voy a ser alcalde hasta donde pueda y claro, como lo he venido diciendo, si la vida me da oportunidad, liderar este estado”, justificó.
Aunque insiste en que no hay actos proselitistas, la narrativa de “reencuentros” y “amistades” coincide con visitas a distintos municipios, donde casualmente también surgen preguntas sobre su futuro político. ¿Casualidad o estrategia disfrazada?
En paralelo, Galindo también fijó postura sobre la duración de las campañas electorales, y —no sin levantar cejas— se manifestó en contra de acortarlas. Para el alcalde, 45 días no son suficientes, sobre todo en estados con gran extensión territorial.
“No hay que acortar plazos ni tiempos porque privas a la ciudadanía de conocer las propuestas de cualquier candidato de cualquier nivel”, afirmó.
El posicionamiento resulta oportuno en medio de su propia exposición mediática y territorial, lo que para algunos ya configura una precampaña de facto. Mientras tanto, Galindo se mantiene en la línea de que todo se trata de encuentros casuales… aunque cada vez menos discretos.


