Donde hoy los jóvenes patinan y los políticos dan discursos, empezó todo en 1592. La Plaza de los Fundadores es el kilómetro cero de nuestra identidad; ahí se instalaron los primeros españoles y tlaxcaltecas para ver si el Cerro de San Pedro realmente daba tanta plata como decían.
Su suelo ha visto pasar desde carretas cargadas de metal hasta manifestaciones navistas pidiendo democracia. No tiene la elegancia de la Plaza de Armas, pero tiene la solidez del origen.
Es el lugar donde San Luis reconoce que nació de un pacto entre la ambición minera y la necesidad de fundar un hogar en medio de la nada.


