Más allá de las enchiladas, nuestra cocina de desierto es una lección de ingenio. El uso de tunas, nopales, flores de palma y bichos comestibles nos recuerda que el potosino siempre ha sabido sacarle sabor a la escasez.
Hoy, estos ingredientes están llegando a la alta cocina, confirmando que lo que antes era comida de supervivencia hoy es un lujo gastronómico buscado por los paladares más exigentes.


