Del desencanto a la fe: el mensaje de Emaús resuena en la Catedral de SLP.

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Dentro de las celebraciones del tiempo pascual en la Catedral Metropolitana de San Luis Potosí, este domingo se llevó a cabo la homilía correspondiente al tercer domingo de Pascua, centrada en el pasaje de los discípulos de Emaús, uno de los textos más representativos de este periodo litúrgico. El mensaje fue compartido por el sacristán mayor, Francisco Javier Espinoza Ayala, quien invitó a los fieles a reflexionar sobre la presencia de Cristo resucitado en la vida cotidiana.

Durante su mensaje, explicó que este relato, narrado en el Evangelio de Lucas, muestra a dos discípulos que se alejan de Jerusalén cargando tristeza, confusión y sensación de fracaso, tras haber depositado su esperanza en Jesús. Sin embargo, subrayó que, aun en medio de esa desolación, el Señor resucitado ya camina a su lado, aunque ellos no logren reconocerlo.

El sacristán destacó que el pasaje puede comprenderse en cuatro etapas que también reflejan el proceso espiritual de toda persona: el encuentro con Cristo en medio de la dificultad, la iluminación a través de la Palabra, el reconocimiento en la fracción del pan y el regreso a la comunidad para compartir la experiencia.

Señaló que, en la vida diaria, es común experimentar heridas por pérdidas, decepciones o esperanzas truncadas, lo que puede llevar a alejarse de la fe y de la Iglesia. No obstante, enfatizó que el Evangelio ofrece una verdad consoladora: Cristo nunca deja de caminar junto al ser humano, incluso cuando este se aparta.

“El Señor no se manifiesta en lo extraordinario, sino en lo cotidiano, en medio del cansancio, las dudas y las preguntas sin respuesta”, expresó, al recalcar que la presencia de Cristo se hace tangible en la vida diaria.

En su reflexión, también subrayó la importancia de la Palabra de Dios como luz para interpretar la realidad. Indicó que, sin esta guía, la vida puede volverse pesimista o amarga, mientras que, al mirarla desde la fe, incluso las experiencias dolorosas pueden convertirse en espacios de crecimiento y gracia.

El momento culminante del relato, explicó, se da cuando Jesús parte el pan, gesto que remite directamente a la Eucaristía. Es ahí donde los discípulos logran reconocerlo, lo que, dijo, evidencia que Cristo resucitado sigue presente de manera privilegiada en la Santa Misa.

Finalmente, resaltó que el verdadero encuentro con Cristo transforma la vida y cambia el rumbo de las personas. Así como los discípulos regresaron a Jerusalén llenos de esperanza, quienes experimentan al Resucitado están llamados a volver a la comunidad y dar testimonio.

El mensaje concluyó con una invitación a los fieles a reconocer la presencia de Cristo en su vida, permitir que su palabra encienda el corazón y reencontrar el camino de la fe, aun en medio de la oscuridad: “Cristo camina contigo, aunque no lo veas; se te entrega, aunque te sientas indigno, y puede transformar tu vida hoy y siempre”.

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