Mientras el alcalde Enrique Galindo Ceballos presume su “domingo de pilas” desde Tampacán, en la capital potosina la realidad se encargó de desmentir ese discurso desde la madrugada.
“Dedicar este domingo de pilas desde Tampacán a tu municipio… allá en San Luis están trabajando como cada domingo”, expresó el edil. Sin embargo, lo que ocurrió en la ciudad se aleja mucho de esa narrativa optimista. La jornada arrancó con un hecho violento: una balacera al interior de un bar sobre avenida Muñoz dejó dos personas muertas y tres más heridas, evidenciando que la inseguridad sigue siendo un problema latente que no da tregua, ni siquiera en fines de semana.
Lejos de tratarse de un caso aislado, la mañana continuó con otro incidente que volvió a encender focos rojos. Sobre avenida Saucito, a la altura de las rejas del parque Tangamanga II, un vehículo se impactó contra la estructura.
Además colectivos ciclistas salieron a manifestarse, cansados de la falta de condiciones seguras para transitar por la ciudad. Denunciaron que el presupuesto destinado a obra pública no se refleja en infraestructura ciclista real, ni en proyectos que les permitan desplazarse con dignidad y seguridad. Exigen, además, que se dejen de postergar obras que han sido anunciadas en repetidas ocasiones, pero que no terminan de ejecutarse.
El contraste resulta inevitable. Mientras el alcalde busca proyectar una imagen de cercanía y trabajo desde otro municipio, en San Luis Potosí la ciudadanía enfrenta una jornada marcada por violencia y exigencias que siguen sin respuesta. La idea de un “domingo de pilas” queda reducida a discurso cuando la capital vive, desde temprano, una realidad que exige atención inmediata.
Más allá de los mensajes y las giras fuera del municipio, lo ocurrido este domingo vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿Dónde está la prioridad del gobierno municipal cuando la ciudad que debe gobernar enfrenta, al mismo tiempo, inseguridad, fallas en movilidad y un creciente descontento ciudadano? Porque mientras el alcalde habla de trabajo a distancia, en la capital los problemas no se detienen. Y cada vez son más visibles.


