El alcalde de Enrique Galindo Ceballos volvió a salir de la capital, ahora rumbo a Tampacán, para encabezar la entrega de un camión recolector de residuos. Sin embargo, más que un acto administrativo, el evento terminó convertido en un mensaje político cuidadosamente envuelto en discurso de “colaboración”.
Acompañado por parte de su gabinete una comitiva completa que también se trasladó fuera del municipio que gobierna, Galindo insistió en que su visita “no tiene ningún fin político”, aunque la escena y el tono de sus declaraciones apuntan en sentido contrario.
“Este encuentro entre ayuntamientos… es para sacar lo mejor de ambos… lo que la capital pueda ayudarles… aquí estamos con muchísimo gusto”, expresó el edil, asegurando además que su presencia responde únicamente a la intención de “acercar a las ciudades y que las ciudades crezcan”.
Pero la pregunta es inevitable: ¿Desde cuándo “acercar ciudades” implica movilizar recursos, funcionarios y agenda fuera del municipio que fue electo para gobernar?.
El propio alcalde subrayó:
“No tiene ningún fin político… tiene un fin de acercar a las ciudades”.
Sin embargo, en el mismo discurso dejó claro el protagonismo de su administración al señalar que la entrega del camión es resultado de gestiones “con nosotros”, marcando distancia y, al mismo tiempo, posicionando a la capital como eje de apoyo.
“Lo que te podamos ayudar, presidente, cuenta con nosotros… esta es una muestra de esa gestoría que tú hiciste. No es traer un camión, es el presidente municipal de ustedes gestionando con nosotros”, declaró.
Más allá del acto, lo que queda en evidencia es una estrategia donde la narrativa de cooperación sirve como vitrina política. Porque mientras se habla de fortalecer municipios y compartir experiencias, la presencia completa del gabinete capitalino en otro territorio levanta cuestionamientos sobre prioridades, tiempos y límites de gestión.
El mensaje intenta ser claro: colaboración sin política.
La percepción, sin embargo, deja dudas.


