El alcalde de San Luis Potosí, Enrique Galindo Ceballos, volvió a colocar el conflicto político por encima de los resultados, luego de responder al gobernador Ricardo Gallardo Cardona tras ser llamado “berrinchudo” por insistir en el retraso de obras municipales.
Durante sus declaraciones, el edil defendió su postura y aseguró que continuará presionando para que los proyectos sean liberados, aunque reconoció que las obras siguen atoradas en procesos administrativos desde hace más de dos meses.
“El gobernador afirma algunas cosas sin información es lo peor que nos puede pasar”, declaró Galindo, al justificar los retrasos relacionados con la obra de El Saucito y otras 19 licitaciones municipales.
El alcalde detalló el procedimiento ha estado en constantes revisiones y observaciones. “La realidad de las cosas es que nosotros el 21 de marzo ingresamos el trámite de las licitaciones del Saucito, pero hay otras diecinueve licitaciones, ahí está documentado”, expresó.
Asimismo, señaló que la plataforma estatal mantiene los procedimientos en un constante “ir y venir”, acusando retrasos en las respuestas administrativas. “Del 21 de abril hasta el 27 de mayo no hubo absolutamente ninguna respuesta”, reclamó.
Sin embargo, pese al discurso del alcalde y sus constantes señalamientos sobre los procesos burocráticos, la realidad es que las obras continúan sin arrancar y sin avances visibles para la ciudadanía.
Incluso, el propio edil reconoció el tono de confrontación que ha tomado el tema al responder directamente a las críticas del gobernador. “No es berrinche y si es berrinche es por la ciudad, es porque quiero que se hagan las obras”, afirmó.
Galindo también lanzó una frase que elevó aún más el conflicto político: “Voy a seguir siendo berrinchudo por las obras de San Luis”.
Mientras el intercambio de declaraciones escala entre ambos niveles de gobierno, los proyectos municipales siguen detenidos y los habitantes continúan esperando obras prometidas que todavía no logran concretarse. La confrontación política y mediática vuelve así a ocupar el centro del debate, mientras los resultados siguen sin llegar.


