Entre lágrimas y esperanza, activistas llevan al Congreso más de 23 mil firmas para exigir justicia por los animales.

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Con cajas llenas de firmas, pancartas y la voz entrecortada por la impotencia, activistas y defensoras de los animales acudieron este día al Congreso del Estado para entregar más de 23 mil firmas ciudadanas con las que buscan algo que consideran urgente: frenar la crueldad animal con leyes más severas y castigos verdaderamente ejemplares.

“No queremos que cambien nuestra propuesta”, expresaron con firmeza frente al recinto legislativo, al asegurar que esta iniciativa nació desde el dolor, el cansancio y la indignación de miles de personas que todos los días son testigos de casos de violencia contra animales en San Luis Potosí.

Las colectivas recordaron que detrás de cada firma existe una historia, una familia indignada y también animales que han sido víctimas de abandono, golpes, tortura o muerte. Durante meses recorrieron espacios públicos, escuelas, centros de trabajo y la ciclovía para reunir 23 mil 842 firmas, de las cuales más de 15 mil fueron recolectadas físicamente por ciudadanos que decidieron sumarse a la causa.

“Mientras no existan sanciones fuertes, esto va a seguir pasando”, señalaron las activistas, quienes manifestaron su preocupación por posibles cambios a la iniciativa que podrían suavizar las sanciones o dividir los conceptos de maltrato y crueldad animal.

La propuesta ciudadana busca penas de hasta ocho años de prisión para agresores, además de multas más elevadas y agravantes en casos donde exista extrema violencia, presencia de menores o participación de servidores públicos.

Las defensoras insistieron en que no buscan venganza, sino justicia y prevención. Aseguraron que el maltrato animal no es un problema aislado, sino un reflejo de la violencia que también afecta a las familias y a la sociedad.

“Cuando un animal es violentado, algo también está roto en nuestro entorno”, expresaron.

Entre aplausos, abrazos y mensajes de apoyo, las activistas pidieron al Congreso escuchar verdaderamente a la ciudadanía y no dejar en el olvido una iniciativa que nació desde la sociedad civil, sin colores partidistas y sostenida únicamente por personas que se niegan a seguir normalizando el sufrimiento animal.

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