En una final que se definió en el último suspiro, Cruz Azul se proclamó campeón del fútbol mexicano tras derrotar 1-2 a Pumas en el Estadio Olímpico Universitario, en un duelo lleno de intensidad, dramatismo y emociones hasta el cierre del encuentro.
El conjunto dirigido por Joel Huiqui logró venir de atrás para quedarse con el título en una noche donde la presión, los errores y la contundencia marcaron el destino del campeonato. Pumas había tomado ventaja en el primer tiempo y por varios minutos tuvo el control de la final, pero La Máquina nunca dejó de insistir.
La escuadra universitaria abrió el marcador al minuto 30 gracias a Robert Morales, quien aprovechó una jugada ofensiva para vencer al arquero celeste y colocar el 1-0 que hacía explotar Ciudad Universitaria. El equipo de Efraín Juárez lucía más cómodo sobre la cancha, mientras Cruz Azul tenía problemas para encontrar claridad en ataque.
Para la segunda mitad, el panorama cambió completamente. Cruz Azul adelantó líneas, comenzó a disputar cada balón con mayor intensidad y encontró el empate al minuto 53. En una jugada desafortunada para Pumas, Duarte terminó enviando el esférico a su propia portería, devolviendo la esperanza al conjunto cementero.
Con el 1-1, la final entró en una etapa de máxima tensión. Pumas intentó reaccionar para recuperar la ventaja, mientras Cruz Azul se mantuvo firme y comenzó a generar mayor peligro conforme avanzaban los minutos. El partido parecía encaminado a los tiempos extra, pero todavía faltaba el momento decisivo.
Ya en el tiempo agregado, al minuto 90+4, apareció Carlos Rotondi para convertirse en el héroe de la noche. El futbolista cementero aprovechó una oportunidad dentro del área y definió para marcar el gol del campeonato, silenciando el Olímpico Universitario y desatando el festejo de Cruz Azul.
Tras el silbatazo final, los jugadores celestes celebraron sobre el césped una coronación sufrida y memorable, conseguida con una remontada dramática en los últimos instantes del encuentro. Cruz Azul volvió a levantar el trofeo en una final que quedará marcada por la emoción y el gol agónico que definió al campeón.


