El asesinato de un taquero en plena Central de Abastos de San Luis Potosí volvió a exhibir las fallas en la estrategia de seguridad del Ayuntamiento capitalino y de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, que pese a presumir operativos “permanentes”, no logró evitar que un hombre fuera ejecutado a balazos en una de las zonas comerciales más importantes y concurridas de la ciudad.
Mientras comerciantes y trabajadores viven diariamente bajo el temor de la violencia, el titular de la SSPC, Juan Antonio de Jesús Villa Gutiérrez, prefirió deslindarse del tema asegurando que corresponde a la Fiscalía determinar la línea de investigación.
“Abría qué preguntarle a fiscalía cuál es la línea de investigación, yo darte una declaración sin un fundamento sería muy irresponsable de mi parte”, respondió el funcionario tras el homicidio ocurrido el martes 19 de mayo en el cruce de Segunda Oriente y avenida José de Gálvez.
Sin embargo, las declaraciones del mando policiaco contrastan con el discurso oficial que constantemente presume vigilancia y presencia operativa en la Central de Abastos. El propio Villa Gutiérrez afirmó que “tenemos la presencia permanente en el mercado de abastos y poder atender el tema de seguridad”, aunque los hechos reflejan otra realidad: la violencia continúa ocurriendo incluso en zonas donde supuestamente existe supervisión constante.
El crimen no solo dejó a una persona sin vida, también volvió a encender la molestia de comerciantes y ciudadanos que cuestionan cómo es posible que, con operativos permanentes, patrullajes y cámaras de vigilancia, un ataque armado pueda ejecutarse con total impunidad en plena vía pública.
La situación revive las críticas hacia la estrategia de seguridad municipal, pues mientras las autoridades insisten en que existe coordinación y presencia policial, los hechos violentos siguen acumulándose en distintos puntos de la capital potosina.


