La crisis de desabasto de agua potable en Villa de Pozos ha obligado al municipio a asumir funciones que no le corresponden, ante la falta de respuesta por parte de Interapas y la ausencia de acciones concretas del gobierno capitalino encabezado por Enrique Galindo Ceballos.
La presidenta concejal municipal, Patricia Aradillas, evidenció que la administración local ha tenido que implementar medidas emergentes para garantizar el acceso al agua, principalmente mediante el envío de pipas a distintas zonas afectadas.
“El municipio ha tenido que salir a flote entregando agua con pipas”, declaró.
La funcionaria subrayó que, pese a los acercamientos institucionales, la problemática continúa sin resolverse. Señaló que hace aproximadamente quince días sostuvieron una reunión con el alcalde capitalino, en la que se planteó la realización de un diagnóstico en las zonas con mayor afectación; sin embargo, hasta el momento no se han presentado avances.
No hemos tenido una respuesta de Interapas, sin embargo hace quince días tuvimos una reunión donde el alcalde Enrique Galindo nos comentó que se iba a hacer un diagnóstico sobre unas zonas donde no hay agua y estamos esperando en días próximos a reunirnos con él”, explicó.
Mientras tanto, la falta de suministro ha impactado directamente a la población, particularmente al sector educativo. Aradillas detalló que el municipio ha tenido que abastecer con pipas a más de 15 escuelas, una situación que refleja no solo la gravedad del problema, sino también la urgencia de soluciones estructurales.
“Hemos estado abasteciendo más de quince escuelas con pipas”, puntualizó.
A pesar de ello, la autoridad municipal mantiene la expectativa de que exista una respuesta por parte del gobierno capitalino en el corto plazo.
“Estamos esperando buena respuesta del alcalde”, agregó.
Este escenario pone en evidencia una falta de coordinación entre autoridades y una respuesta tardía ante una necesidad básica como el acceso al agua potable. La situación no solo exhibe fallas operativas, sino también la ausencia de una respuesta oportuna y efectiva ante una necesidad urgente, dejando a miles de habitantes dependiendo de medidas provisionales, sin certeza sobre cuándo se garantizará el acceso regular al agua.


