La conferencia de Denise Dresser en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí encendió el debate sobre la relación entre política y crimen organizado en México, luego de que la analista señalara que el país enfrenta una transformación peligrosa en la manera en que se ejerce y mantiene el poder.
Durante su intervención, Dresser señaló que el caso de Rubén Rocha Moya representa “un laboratorio político criminal” en el que, aseguró, desde 2017 se han mezclado “dinero ilícito, intimidación, poder territorial e impunidad” para construir un modelo que podría replicarse en otras entidades.
“Ganar elecciones de la mano de narcotraficantes, no con fraudes, no con ventajas indebidas, no con prácticas cuestionables, no con el viejo vocabulario del fraude, el de las urnas embarazadas, los carruseles o el ratón loco, sino con la intervención directa del crimen organizado en la competencia electoral”, expresó.
La también analista política sostuvo que este fenómeno ha derivado en “un modelo de poder donde se convierte al narco en socio electoral y al Estado en instrumento”, al referirse directamente al gobernador sinaloense, quien recientemente solicitó licencia de su cargo y enfrenta señalamientos por parte de autoridades estadounidenses por presuntos vínculos con “Los Chapitos” y supuesta protección al tráfico de drogas.
Ante estudiantes y asistentes, Dresser advirtió sobre el riesgo que representa la normalización de la violencia y la infiltración del crimen organizado en las estructuras políticas del país, asegurando que la democracia mexicana enfrenta uno de sus momentos más delicados.


