“Cristo, la luz que nunca se apaga”: el profundo significado espiritual del Día de la Candelaria.

0
206

Con un profundo sentido espiritual, el padre Ismael Nava compartió que uno de los pasajes más conmovedores de esta celebración es el encuentro con el anciano Simeón y la profetisa Ana. Simeón, conmovido por la presencia del Niño, proclama que sus ojos han visto al Salvador, “luz para alumbrar a las naciones”. Estas palabras, señaló el padre Ismael Nava, llenan de sentido la tradición de encender y bendecir las velas, recordando que Cristo es la luz que disipa la oscuridad y enciende la esperanza en los corazones.

“Jesucristo es la candela viva que María presenta al mundo. Es la luz que no se apaga, que consuela al que sufre, levanta al que cae y guía a quien camina en medio de la incertidumbre”, expresó.

Explicó que, según el libro del Levítico, toda mujer debía esperar 40 días después del nacimiento de su hijo para acudir al templo y realizar el rito de purificación. Aunque María no necesitaba este gesto, decidió cumplir la ley con sencillez y confianza en Dios, llevando en sus brazos al Salvador del mundo, acompañada de José, como ejemplo de humildad y fidelidad para todos los creyentes.

Recordó también que todo primogénito varón era consagrado a Dios. La Sagrada Familia, en su pobreza material pero riqueza espiritual, ofreció dos tórtolas, símbolo de un corazón entregado y dispuesto. Para el sacerdote, este momento representa el ofrecimiento de Jesús a la humanidad, anticipando su misión de amor, sacrificio y redención para salvar a todos.

Finalmente, destacó que cada 2 de febrero las familias llevan al Niño Dios a la misa, repitiendo el gesto amoroso de María al presentarlo en el templo. Este acto, dijo, no solo es tradición, sino una oportunidad para renovar la fe, ofrecer la vida a Dios y permitir que la luz de Cristo ilumine los hogares, fortalezca a las familias y llene de paz el corazón de quienes creen.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí