Llegó sin reflectores, con números discretos en Inglaterra y sin el cartel de estrella. Hoy es campeón de goleo, capitán y el nombre que más se corea en el Alfonso Lastras.
Karen Peña
En junio de 2025 su nombre apareció en redes sociales casi como un rumor. No era el Joao Pedro del Chelsea ni el delantero que seguían los grandes clubes europeos. Era un veterano ítalo-brasileño de 33 años que llegaba desde el Hull City con más dudas que reflectores. Meses después, ese mismo futbolista se convertiría en campeón de goleo y en el nuevo ídolo del Atlético de San Luis.
Desde una cuenta italiana en redes sociales se filtró la versión de que el Atlético de San Luis había cerrado la llegada de Joao Pedro como refuerzo para el Apertura 2025. De inmediato, la emoción embargó a los aficionados rojiblancos. La esperanza de un “fichaje bomba” se sentía cada vez más latente: después de ocho años llegaría un refuerzo procedente del Viejo Continente. Sin embargo, la decepción llegó en instantes. El Joao Pedro que la directiva potosina estaba por cerrar no era el jugador del Chelsea, a quien el Atlético de Madrid seguía de cerca.
El Joao Pedro que estaba por aterrizar en tierras tuneras era un veterano delantero ítalo-brasileño de 33 años, que militaba en el Hull City de la Segunda División de Inglaterra y que apenas había marcado seis tantos en 36 partidos durante su última temporada.
Sin reflectores, sin grandes titulares y con un historial que no despertaba demasiado ruido en el futbol mexicano, Joao Pedro aterrizó en San Luis con la misión que tienen todos los delanteros: hacer goles. Pero también con el reto silencioso de convencer a una afición acostumbrada a ver pasar refuerzos extranjeros que no siempre logran dejar huella.
En ese momento, para la mayoría de los aficionados potosinos se trataba de un nombre desconocido y de una apuesta que generaba más curiosidad que expectativa. Joao Pedro arribó días antes del inicio del torneo a los entrenamientos comandados por Guillermo Abascal. Muchos jugadores que llegan del futbol europeo suelen poner como pretexto la altura de México o la adaptación al balompié nacional. Sin embargo, el brasileño tuvo claro desde el primer momento que no podía perder el tiempo.
Su debut en la Liga MX se dio el 13 de julio de 2025. Su nombre no solo sorprendió dentro de la alineación titular que mandó el estratega español para enfrentar a León, sino también por la forma de juego que plasmó en la cancha. El resultado fue un gol que, si bien llegó desde los once pasos, definió lo que podía aportar el jugador en la ofensiva tunera.
En la Jornada 2 contra Rayados, Joao Pedro lo intentó pero no concretó. Fue hasta la Fecha 3, frente a Chivas, que el brasileño volvió a reencontrarse con el gol. Luego llegó la pausa del Apertura 2025 debido a la Leagues Cup, pero el olfato goleador de Joao Pedro no se detuvo. En el torneo veraniego anotó dos tantos: el primero contra Real Salt Lake y el segundo frente a Minnesota.
Estos cuatro goles en cinco partidos colocaron a Joao Pedro como el delantero más efectivo que había arribado a la plaza potosina en los últimos 20 años, récord que no lograron ni Nicolás Ibáñez ni Germán Berterame. La efectividad que mostró en sus primeros encuentros con los colores potosinos recordó lo que en el Apertura 2008 logró Alfredo “Chango” Moreno, quien en sus primeros cinco juegos anotó seis goles.
Se reanudó el Apertura 2025 y contra Cruz Azul Joao Pedro no encontró la portería, aunque Puebla “pagó” esa sequía: el goleador anotó su primer doblete en México durante la Jornada 5.
Muchos pensaron que se trataba de una casualidad, sin embargo el brasileño dejó claro en el siguiente duelo que ese olfato goleador podía repetirse al marcar nuevamente frente a Gallos Blancos, en el Clásico de la 57.
Gol a gol, participación a participación, el delantero fue encontrando su lugar dentro del esquema potosino. Sus movimientos dentro del área, su capacidad para jugar de espaldas y su presencia física comenzaron a convertirse en un recurso constante para el Atlético de San Luis.
Contra Toluca y Tijuana, Joao Pedro volvió a quedarse en blanco, aunque resarció su sequía ante Santos en la Fecha 9, donde anotó otro doblete. Las cifras empezaron a respaldar lo que en la cancha ya se intuía.
Joao Pedro se fue consolidando como uno de los hombres más productivos en el ataque rojiblanco, aportando goles clave y participaciones directas en jugadas ofensivas que permitieron al equipo mantenerse competitivo en distintos momentos del torneo.
Esas anotaciones lo colocaron como un serio contendiente al título de goleo, una lucha que comenzó a disputar contra Paulinho, delantero de Toluca y entonces bicampeón de goleo, y Armando “La Hormiga” González, revelación en la ofensiva de Chivas.
No todo fue felicidad. Parecía que Joao Pedro había pasado por un espejismo en su racha goleadora. Durante tres jornadas consecutivas —contra América, Pachuca y Mazatlán— el jugador no logró marcar. Fue hasta la Fecha 13, al enfrentar a Atlas, cuando el ítalo-brasileño volvió a aparecer en el marcador con su noveno tanto.
En la recta final del certamen aseguró el título de goleo tras marcar dos goles a Necaxa en la Fecha 15 y uno más a Tigres en la Jornada 17.
Si bien Joao Pedro no logró igualar la marca de 17 goles que el “Chango” Moreno firmó en su primer torneo con el Atlético de San Luis, su paso por el ataque potosino también quedó marcado en la historia del club. Con sus anotaciones a lo largo del certamen, el delantero ítalo-brasileño se convirtió en el cuarto campeón de goleo que ha tenido la plaza, sumando su nombre a la lista de artilleros que han dejado huella con la camiseta rojiblanca.
Lejos de marcar un punto culminante, el título de goleo terminó siendo apenas el comienzo de una etapa distinta para Joao Pedro con el Atlético de San Luis. Más que perseguir marcas históricas o cifras estratosféricas, el delantero ítalo-brasileño empezó a consolidar algo más profundo dentro del club: liderazgo, peso en el vestidor y momentos que comenzarían a definir su historia con la camiseta potosina.
Así comenzó el Clausura 2025, con Joao Pedro arrancando el torneo con el pie derecho. En la Jornada 1 frente a Tigres no solo apareció en el marcador, también portó por primera vez el gafete de capitán del Atlético de San Luis.
No fue una distinción menor ni una decisión circunstancial. Fue el reflejo de la influencia que el atacante ya tenía dentro del grupo, de la voz que había ganado en el vestidor y del respeto que su trabajo dentro y fuera de la cancha había generado entre sus compañeros.
Con ese contexto llegó la Jornada 2 ante América, un escenario que representaba su primera gran prueba como una de las caras del proyecto potosino. Las horas previas al partido trajeron consigo un ingrediente inesperado.
Desde Italia, el Pisa —equipo de la Serie A— apareció con la intención de pagar la cláusula de rescisión del delantero. La propuesta abría la puerta para volver al futbol europeo, a una de las ligas más competitivas del continente, además de ofrecerle estabilidad por dos temporadas en una etapa de su carrera donde el retiro ya comenzaba a asomarse en el horizonte. Pero antes de tomar cualquier decisión, estaba el partido.
En la cancha de la Ciudad de los Deportes, Joao Pedro respondió con futbol. En un duelo de alta exigencia, el delantero apareció en el momento preciso para marcar el segundo gol con el que el Atlético de San Luis terminó imponiéndose al América.
La respuesta final llegaría horas más tarde. Sin discursos largos ni mensajes rebuscados, Joao Pedro dejó clara su postura: quedarse en el lugar donde se sentía pleno. Elegir San Luis. Elegir el sitio donde, más allá del futbol, había encontrado felicidad.
Aquella decisión también tuvo consecuencias inmediatas dentro del club. La directiva del Atlético de San Luis respondió apostando fuerte por su delantero: acordó una renovación que extendió su contrato hasta 2027, lo convirtió en el jugador mejor pagado de la plantilla y estableció una cuantiosa cláusula de rescisión.
Más que un movimiento contractual, fue una señal clara de que el proyecto potosino también había decidido elegir a Joao Pedro como uno de sus pilares.
Contra Chivas llegó el anuncio oficial de su renovación y, con él, el brasileño respondió en la cancha con dos goles frente al líder del torneo.
Sin embargo, cuando parecía que la calma regresaba, una nueva “enamorada” apareció para el nueve del Atlético de San Luis.
Cruz Azul fue uno de los más insistentes. Desde la dirección deportiva, Iván Alonso estaba dispuesto a cubrir la cláusula de rescisión del delantero, valuada en más de cinco millones de dólares. Sin embargo, cuando llegó el momento de hablar con el futbolista, el propio Joao Pedro dejó clara su postura.
Sin demasiadas intenciones de salir, puso sobre la mesa una condición contundente: triplicar el salario que percibía en San Luis. Para sorpresa de muchos, la Máquina aceptó el planteamiento.
Pero la negociación no terminó ahí. Entre idas y vueltas, la directiva celeste buscó sentarse con el Atlético de San Luis para negociar el pago de la cláusula y tratar de modificar las condiciones del acuerdo. Esa fue la línea que el club potosino no estuvo dispuesto a cruzar. En San Luis la postura fue firme: la cláusula se pagaba en una sola exhibición o a plazos aumentaba el valor.
En medio de la incertidumbre que rodeaba su futuro, Joao Pedro volvió a hacer lo que mejor sabe: responder en la cancha. Ante Necaxa, y a escasas horas de que se definiera qué pasaría con su situación en el mercado, el delantero apareció nuevamente en el marcador.
Fue un gol cargado de contexto, de esos que se celebran con la duda rondando en el aire, porque en ese momento nadie sabía si aquella anotación terminaría siendo la última de Joao Pedro con la camiseta tunera.
La operación terminó por diluirse y, en medio de todo, la resolución también representó un respiro para el propio Joao Pedro, que seguía donde realmente quería estar.
Ese respiro se reflejó pronto en la cancha. Con la tranquilidad de haber despejado los rumores sobre su futuro, Joao Pedro respondió como lo hacen los delanteros en racha: con goles. Primero apareció en el Clásico de la 57 ante Querétaro y posteriormente repitió la dosis frente al Atlas, firmando dos anotaciones consecutivas que reafirmaban su momento goleador con los tuneros.
Sin embargo, mientras en lo individual el momento del delantero ítalo-brasileño se fortalece, en lo colectivo la realidad del Atlético de San Luis muestra otra cara. Los resultados no siempre acompañan y el equipo sigue batallando para encontrar estabilidad en el torneo.
Ese contraste quedó expuesto en el duelo frente a Mazatlán. En un partido ríspido, trabado por momentos, Joao Pedro empujó ese barco llamado Atlético de San Luis. El brasileño marcó dos tantos que no solo lo colocaron en la cima del liderato de goleo del certamen con nueve anotaciones, sino que también dejaron una imagen clara en la tribuna del Alfonso Lastras: el delantero se estaba convirtiendo en el nuevo ídolo de la plaza.
La afición comenzó a rendírsele, coreando desde las gradas el ya conocido “¡oe, oe, oe… Joao Pedro!”, un canto que contrastaba con los abucheos dirigidos hacia el técnico Abascal, reflejo de la tensión que también vive el equipo desde el banquillo.
En el futbol moderno, el valor de un delantero suele medirse con una regla simple que manejan los hombres de negocios del balón: los goles. Bajo esa lógica de mercado, un atacante comienza a ser verdaderamente atractivo cuando supera la barrera de los 10 tantos en una temporada, una cifra que puede disparar el valor de su carta hasta los 10 millones de dólares.
Si esa es la ecuación, los números de Joao Pedro con el Atlético de San Luis hablan por sí solos. El delantero ítalo-brasileño suma 21 goles en 28 partidos, una cifra que arroja un promedio cercano a 0.75 anotaciones por encuentro, y que lo coloca como el tercer mejor delantero de la plaza potosina, solo detrás de Ibáñez y Moreno.
Un registro que no solo cumple con creces ese parámetro del mercado, sino que lo coloca entre los atacantes más productivos que han pasado por la plaza potosina en los últimos años.
La historia toma todavía más valor si se considera el punto de partida. Joao Pedro llegó libre al Atlético de San Luis, sin costo de transferencia y con más dudas que reflectores alrededor de su fichaje.
Hoy, con sus goles, su liderazgo y el vínculo que ha construido con la afición, ese supuesto del mercado no solo se cumple: se queda corto.
Porque al final el futbol siempre termina escapando a las matemáticas. Los millones pueden intentar explicar el valor de un delantero, pero hay cosas que ningún contrato alcanza a medir.
En San Luis, Joao Pedro dejó de ser hace tiempo aquel refuerzo que llegó en silencio para convertirse en algo mucho más grande: un ídolo de la plaza. Uno que se ganó a la afición a fuerza de goles, de carácter y de noches en las que el Alfonso Lastras corea su nombre.
Y mientras el mercado seguirá hablando de cifras, en las tribunas ya hay algo claro: la historia de Joao Pedro ya trasciende cualquier número.


