En el Museo Federico Silva, el escultor español Vázquez Amor nos presenta ‘La vida un suspiro’. Son 15 piezas de mezquite que exploran la fragilidad humana y la insensibilidad social.
Ver su obra es entender que la madera de nuestro desierto puede ser tan expresiva como la piel misma. Es un recordatorio de que cada etapa de la vida es única y que, ante las injusticias diarias, el arte sigue siendo el mejor exorcismo para no perder la empatía.


