Profeco detecta yogures que engañan al consumidor por incumplir normas.

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La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) dio a conocer los resultados de un análisis de calidad realizado a diversas marcas de yogur disponibles en el mercado mexicano, en el que se encontró que al menos tres productos no cumplen con los requisitos establecidos en la normatividad vigente para poder llamarse yogur, lo que puede inducir a error a las personas consumidoras.

El estudio fue publicado en la más reciente edición de la Revista del Consumidor y estuvo a cargo del Laboratorio Nacional de Protección al Consumidor, donde se evaluaron un total de 18 productos que se comercializan bajo la denominación de yogur en sus distintas presentaciones (naturales, endulzados y sabor fresa). Para determinar el cumplimiento de la regulación, se consideraron aspectos como la composición real del producto, la presencia de microorganismos benéficos característicos del yogur y la veracidad de la información que aparece en las etiquetas, conforme a la NOM-051-SCFI/SSA1-2010 y la NOM-181-SCFI/SAGARPA-2018, normas que definen qué puede denominarse y comercializarse como yogur y los criterios microbiológicos y nutrimentales que deben cumplir los productos lácteos fermentados.

Tras realizar las pruebas pertinentes, la Profeco concluyó que tres de los productos analizados incumplen la norma oficial, ya sea por no contener las bacterias lácticas mínimas requeridas o por incorporar ingredientes que no se ajustan a la definición técnica de yogur. Entre los productos que no cumplieron con los estándares se encuentran:

Un yogur sabor fresa de la marca “Flor de Alfalfa”, que no presentó la cantidad mínima de microorganismos benéficos que debería contener para fermentar correctamente;

el yogur con fruta de fresa de “Vaca Blanca”, cuya formulación incluye grasa vegetal en lugar de la grasa láctea butírica exigida por la norma;

y un yogur sabor natural de la marca Yoplait, que no cumple con los criterios establecidos para poder denominarse oficialmente como yogurt.

La Profeco explicó que estos hallazgos pueden llevar a que las personas consumidoras paguen por un producto con expectativas nutricionales o de calidad que en realidad no se cumplen, lo que representa una situación de engaño o confusión en el etiquetado y la publicidad de alimentos.

Además de los productos que resultaron no conformes, el organismo instó a la población a leer cuidadosamente las etiquetas al momento de comprar yogur, revisando que la denominación del producto, la información nutrimental y la lista de ingredientes correspondan con lo que realmente se desea consumir, y verificar que contenga los microorganismos característicos de este alimento.

Este análisis de Profeco se suma a otros estudios de calidad publicados recientemente, en los que también se evalúan yogures por su contenido de azúcar, proteína y otros atributos nutricionales para orientar a las familias sobre las opciones más saludables y confiables disponibles en tienda.

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