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Chicotazos, bailes y máscaras: una tarde de Xantolo en la capital potosina

«Llévese los bancos, banquitos a 50 pesos». Entre las voces de los vendedores ambulantes, el movimiento de las familias que buscaban un lugar desde dónde observar y el ir y venir de niños con trajes de esqueletos y catrinas, la avenida Venustiano Carranza comenzó a convertirse en el escenario de una de las celebraciones más esperadas de la temporada: el desfile de Xantolo en tu Ciudad 2026.

Sobre la avenida Venustiano Carranza, niños vestidos de esqueletos y catrinas, adultos y hasta mascotas se preparaban para presenciar el paso de las comparsas qué traían cultura y tradición. Desde la Glorieta de Morales, el desfile comenzó su recorrido en punto de las 5:10 pm por una de las avenidas más transitadas y conocidas de la capital potosina, con destino a la Plaza de los Fundadores. A lo largo de Carranza, el público se acomodaba en las banquetas, mientras los comerciantes ofrecían asientos improvisados y artículos para entretener a los más pequeños. Los teléfonos celulares comenzaron a levantarse para guardar imágenes de una celebración que trasladó parte de las tradiciones de la Huasteca Potosina al corazón de la ciudad.

Al frente del contingente avanzaba el letrero de «Xantolo se vive en tu ciudad», acompañado por el catrín y la catrina, figuras que anunciaban el paso de las agrupaciones. La primer comparsa en encabezar el recorrido fue «la tradicional Parranda El Consuelo», procedente de Ciudad Valles, cuyos integrantes avanzaron acompañados por un trío huasteco que marcaba el ritmo de la música. Detrás apareció «Los Auténticos de Xochimilco», de Tancanhuitz, también acompañada por un trío y con máscaras de animales que llamaban la atención de quienes esperaban el paso de los danzantes. El sonido de los tríos se convirtió en uno de los elementos constantes del desfile: cada comparsa avanzaba con su propio acompañamiento musical, entre pasos de baile, máscaras y vestuarios tradicionales. Los danzantes también se acercaban al público para posar ante las cámaras, por lo que el recorrido se interrumpía por momentos entre fotografías, aplausos y celulares que buscaban captar cada detalle.

Después de las primeras agrupaciones desfilaron autoridades de la Secretaría de Cultura, caracterizadas como distintos personajes, además de batucadas, grupos de baile y comparsas procedentes de diversos municipios de San Luis Potosí y de otros estados. Entre ellas estuvieron la «Danza de los Diablos Unidos de Huajapan»; «la Cuadrilla de Atlapexco», Hidalgo; la comparsa tradicional «Los Cales de San Martín», de San Martín Chalchicuautla, y la comparsa «Escalanar», de Matlapa. También participaron agrupaciones de Tamazunchale, así como integrantes de instituciones educativas como el CECyTE y la Universidad Politécnica, además de la Cruz Roja y personal de distintas áreas del Gobierno del Estado.

Cuando apareció la Danza de los Diablos Unidos de Huajapan, las voces de los espectadores se hicieron escuchar entre la música y el movimiento de los danzantes «Chicotazo, chicotazo», gritaban algunas personas al verlos pasar, mientras seguían con la mirada sus movimientos. Los llamados se mezclaban con las risas y los teléfonos que se levantaban para captar el momento. La escena mostraba cómo el público también se involucraba en el desfile, reaccionando a las representaciones y convirtiendo las banquetas en parte de la celebración. Entre comparsas y danzantes, alrededor de 450 personas formaron parte de esta representación, en la que la música y el baile llevaron al espacio urbano una muestra de las expresiones culturales vinculadas con la celebración del Día de Muertos en la Huasteca.

Pero mientras las comparsas avanzaban, entre el público también circulaban historias sobre la manera en que se vive el Xantolo en sus comunidades de origen. Una de las personas que compartía sus experiencias recomendaba visitar la Huasteca Potosina al menos una vez en la vida para conocer de cerca la celebración, relataban, la fiesta no se limita a observar a los danzantes: en algunos lugares, estos pueden sacar a bailar a las personas que encuentran a su paso. La misma persona señalaba que, desde su experiencia, era posible distinguir a algunas comparsas huastecas por la forma en que recorrían las calles: en lugar de detenerse a saludar, continuaban bailando, concentradas en la música y en sus movimientos. Era una de esas observaciones que surgían entre los espectadores y que recordaban que, aunque el Xantolo puede presentarse lejos de sus comunidades de origen, cada agrupación lleva consigo una manera particular de vivir la tradición.

Así, entre el bullicio de los vendedores, las fotografías, los disfraces infantiles, los gritos de ¡chicotazo! y el sonido de los tríos huastecos, el desfile avanzó por Carranza hasta llegar a la Plaza de los Fundadores. Por unas horas, las calles de la capital se convirtieron en punto de encuentro para quienes acudieron a mirar las comparsas y para quienes, desde sus recuerdos y experiencias, reconocieron en la música y las máscaras una tradición que sigue pasando de una generación a otra.

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