Para el ojo del peatón apresurado, las rejas que resguardan los ventanales de las casonas antiguas del centro de San Luis Potosí pueden parecer una sucesión monótona de barrotes negros destinados exclusivamente a la seguridad doméstica.
Sin embargo, un examen minucioso de estas estructuras revela un catálogo fascinante de estilos, épocas y escuelas artesanales donde cada maestro herrero lograba estampar su propia identidad técnica y artística.
A diferencia de la producción industrial moderna, la herrería del viejo San Luis se confeccionaba pieza por pieza en las fraguas de barrio utilizando el yunque, el martillo y el fuego vivo del carbón. Un análisis de los remates de las barras, las uniones con abrazaderas calientes y el diseño de las piñas decorativas permite trazar la evolución de la ciudad: desde los parcos y macizos barrotes de sección cuadrada del periodo colonial, pensados para la defensa militar, hasta las caprichosas líneas del porfiriato, influenciadas por el Art Nouveau europeo.
Los talleres locales competían por la preferencia de las familias distinguidas modificando la torsión del metal o integrando sutiles motivos vegetales. Visitar las rejas del centro es recorrer una galería de arte anónima y al aire libre, donde el hierro forjado dejó de ser un obstáculo carcelario para convertirse en la firma indeleble del artesano potosino sobre el marco de la calle.


