En este 2026, la autoridad cultural parece haber pasado de los académicos a los creadores de contenido de 15 segundos.
Este es un cambio de paradigma peligroso: la profundidad se cambia por la viralidad. Sin embargo, hay una nueva ola de influencers culturales que están usando las redes para enseñar historia, arte y literatura de forma amena, demostrando que la herramienta no es el problema, sino cómo se usa.


