Mientras el alcalde de San Luis Potosí, Enrique Galindo Ceballos, asegura que el acceso al agua no es un tema de votos y que su gobierno lleva el recurso a quien más lo necesita. Sin embargo, las propias declaraciones del edil chocan con la realidad que enfrentan diariamente miles de habitantes de la capital potosina y de los municipios que integran el organismo operador Interapas, donde el acceso al agua continúa siendo una de las principales exigencias ciudadanas.
Colonias de la capital, como Industrial Aviación, mantienen constantes reportes por la falta del servicio. A ello se suman sectores de Soledad de Graciano Sánchez, como Rivas Guillén y el fraccionamiento La Cofradía Residencial, donde vecinos denuncian largos periodos sin recibir agua por la red de distribución. La situación también se replica en Villa de Pozos y Cerro de San Pedro, municipios incorporados al Interapas, donde familias aseguran que la única alternativa son las pipas. No obstante, los habitantes afirman que estas llegan con retraso, de manera insuficiente o simplemente nunca aparecen, obligándolos a comprar agua con recursos propios.
Aunque Galindo sostuvo que «yo ni gano ni pierdo en materia de votaciones… solo les llevo agua a quien se la tengo que llevar», las quejas por el desabasto continúan multiplicándose evidenciando que el acceso al agua sigue siendo una promesa incumplida para numerosos hogares.
Mientras el presidente municipal reconoce que el agua es indispensable para vivir con dignidad, miles de familias continúan enfrentando una realidad distinta: abrir la llave y no encontrar una sola gota. Para quienes padecen el desabasto de manera cotidiana, el problema dejó de ser un discurso y se convirtió, desde hace tiempo, en una crisis que afecta la salud, la higiene y la calidad de vida.
El contraste entre las palabras del alcalde y las condiciones que viven los usuarios del Interapas mantiene abierta la exigencia de soluciones de fondo, pues para miles de ciudadanos el derecho al agua sigue sin hacerse efectivo.


