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La movilidad cambia, pero la responsabilidad sigue pendiente

Cada vez es más común ver bicicletas eléctricas y patines eléctricos circulando por las calles de San Luis Potosí. Son una alternativa moderna, económica y sustentable para recorrer la ciudad, especialmente ante el tráfico y el incremento en los costos del transporte. Sin embargo, su crecimiento también ha puesto sobre la mesa un problema que no puede seguir ignorándose: la falta de una cultura vial compartida.

La opinión de José Aurelio Ordaz, un adulto mayor que desde hace años utiliza la bicicleta como su principal medio de transporte, refleja la realidad que viven cientos de ciclistas potosinos. Para él, el problema no son los nuevos vehículos de movilidad personal, sino la manera en que algunos de sus usuarios los conducen.

Las bicicletas y patines eléctricos permiten ahorrar dinero y llegar con mayor rapidez a los destinos, pero muchos circulan sin respetar señalamientos, invaden espacios destinados a peatones o se desplazan a velocidades que ponen en riesgo a quienes comparten la vía pública.

La imprudencia no es exclusiva de quienes utilizan vehículos eléctricos. Motociclistas que zigzaguean entre carriles, automovilistas que exceden los límites de velocidad y conductores que ignoran los altos también forman parte de un problema que afecta la seguridad vial.

A esta situación se suma otro factor preocupante: la falta de equipo de protección. Desafortunadamente, es frecuente observar a usuarios de motocicletas, bicicletas y patines eléctricos circulando sin portar siquiera un casco, el elemento más básico para proteger la vida en caso de un accidente. La falsa percepción de que estos vehículos son menos peligrosos provoca que muchos minimicen el riesgo al que se exponen diariamente.

Un ejemplo de ello fue el fatal accidente registrado en la Glorieta Juárez, donde el conductor de una motocicleta eléctrica perdió la vida tras ser impactado por un vehículo. De acuerdo con la información dada a conocer sobre el caso, la víctima no portaba casco de protección al momento del percance. Si bien ningún equipo garantiza evitar una tragedia, especialistas coinciden en que el uso del casco reduce considerablemente el riesgo de sufrir lesiones graves o mortales en la cabeza. Casos como este evidencian la urgente necesidad de fomentar una cultura de prevención entre quienes optan por este tipo de transporte.

José Aurelio Ordaz comparte su experiencia personal y menciona que es prueba de ello. Hace algunos años sufrió un accidente cuando un taxista no respetó un señalamiento de alto y terminó impactándolo mientras circulaba en bicicleta. Afortunadamente, el conductor aceptó su responsabilidad y brindó el apoyo correspondiente, pero el incidente dejó una enseñanza que sigue vigente; en la calle, un segundo de distracción puede marcar la diferencia entre llegar a casa o terminar en un hospital.

San Luis Potosí vive una transformación en su movilidad urbana. La presencia de bicicletas y scooters eléctricos crece a un ritmo mayor que la regulación.

No se trata de frenar el avance de nuevas formas de transporte. Al contrario, representan una oportunidad para construir ciudades más sostenibles. Pero ese avance debe ir acompañado de reglas claras, infraestructura segura y, sobre todo, educación vial.

Mientras la legislación se actualiza, la responsabilidad recae en todos. No importa si se conduce un automóvil, una motocicleta, una bicicleta convencional, una bicicleta eléctrica o un patín eléctrico, el respeto por las normas de tránsito, el uso del equipo de protección y la consideración hacia los demás usuarios de la vía pública siguen siendo las mejores herramientas para prevenir accidentes.

La seguridad no depende únicamente del vehículo que se conduce, sino de la conciencia y la responsabilidad con la que se utiliza.

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