Filomeno Mata encarna a la perfección la tradición del periodismo independiente y combativo que asumió la tarea de desgastar el aura de infalibilidad del régimen porfirista a través de las letras de molde.
Nacido en San Luis Potosí, Mata entendió desde temprano que el papel del periodista en una república en vías de modernización no era el de aplaudir las inauguraciones de ferrocarriles del gobernador, sino el de exigir el cumplimiento estricto de las garantías individuales y la Constitución de 1857.
Su imprenta en la capital del país fue el bastión más constante de la oposición civil antiporofirista. Cada editorial de su periódico denunciaba con datos fríos las reelecciones presidenciales, la entrega de las minas a consorcios extranjeros y la severidad de la ley fuga aplicada en las provincias.
Mata ingresaba a las celdas de castigo con la tranquilidad del burócrata del deber cumplido, dejando instrucciones precisas a sus cajistas para que la prensa no se detuviera durante su encierro. Su legado en San Luis es esa escuela de la tinta incómoda: la certeza de que la opinión pública es un músculo ciudadano que debe ejercitarse a diario para que no se atrofie con la lisonja oficial, recordándonos que para limpiar la vida pública de una nación, a veces hace falta más una prensa marchando que un regimiento armado en el cuartel.


