Un once de febrero, la Universidad Autónoma de San Luis Potosí otorgó el doctorado Honoris Causa al filósofo Fernando Savater.
Fue un evento donde la academia potosina se puso de gala para hablar de ética y libertad. Savater, con su lucidez habitual, le recordó a la ciudad que pensar es el acto más revolucionario que existe.
Fue un día en que San Luis dejó de ser solo industria y cantera para convertirse, por unas horas, en la capital del pensamiento hispano.


