San Luis Potosí mantiene capacidad energética suficiente para atender a la industria instalada; sin embargo, el estado busca fortalecer su matriz con nuevos proyectos de generación limpia para consolidarse como un destino atractivo para inversiones de alto valor, afirmó Salvador González Martínez, titular de la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco).
El funcionario explicó que actualmente operan cinco proyectos de energía renovable en la entidad, enfocados en generación eólica y solar, y adelantó que la meta es ampliar esta cartera conforme el marco federal lo permita. “Hay cinco proyectos ya funcionando y esto seguirá creciendo en la medida en que las leyes federales lo autoricen”, puntualizó.
Uno de los factores determinantes, dijo, será la armonización de la Ley General de Economía Circular con la normativa estatal, proceso que permitiría ofrecer mayor certidumbre jurídica y facilitar la llegada de capitales interesados en producir bajo esquemas sustentables.
González Martínez subrayó que, para empresas internacionales, particularmente del sector tecnológico y manufacturero, el acceso a fuentes renovables se ha convertido en un criterio clave al momento de definir su ubicación. La reducción de emisiones y el cumplimiento de estándares ambientales forman parte de sus compromisos globales, por lo que contar con energía limpia disponible es un elemento competitivo para el estado.
En relación con inversiones previamente anunciadas que se encuentran en pausa, el titular de Sedeco explicó que el contexto internacional, particularmente el conflicto en Medio Oriente y la postergación en la revisión del T-MEC, generó un ambiente de incertidumbre que ha ralentizado algunas decisiones empresariales.
“El principal obstáculo es la falta de certeza. Cuando exista mayor claridad y disminuya la incertidumbre, esos proyectos podrán avanzar. No hay riesgos; San Luis Potosí continúa recibiendo inversión”, afirmó.
Pese al entorno global, el funcionario aseguró que la entidad mantiene dinamismo económico y confió en que, hacia mediados del año, el panorama internacional se estabilice, permitiendo retomar proyectos estratégicos que fortalezcan la transición energética y el desarrollo industrial sostenible en la región.


