Inaugurado a principios del siglo XX, el Parque Morales (o Juan H. Sánchez) ha sido el escenario de los domingos de miles de potosinos. Desde las lanchas en el lago hasta los picnics bajo los eucaliptos, el parque es nuestro refugio contra el asfalto.
Su diseño original buscaba imitar los bosques europeos, pero el clima potosino le dio su propia personalidad de jardín seco y resistente. Es el lugar donde aprendimos a andar en bicicleta y donde muchos abuelos se sientan hoy a recordar el San Luis que ya se nos fue entre tanto periférico.


