¿Cuánto vale un anillo de compromiso cuando el panadero ya no te da crédito? En San Luis, la respuesta a esa pregunta ha variado según el nivel de desesperación del momento.
La lógica del valor en tiempos de incertidumbre desafía cualquier teoría económica: un objeto se vuelve dinero en el instante preciso en que el hambre es mayor que la vanidad. No es un valor de mercado, es un valor de rescate.
Esta dinámica convirtió a los potosinos en tasadores involuntarios de su propia miseria. Sabíamos que un objeto «urgente» siempre vale menos que uno «necesario».
Las tiendas de antigüedades que hoy vemos en el centro son, en realidad, los cementerios de esas urgencias históricas. Un candelabro no es solo una pieza de bronce; es el recuerdo de una noche en que alguien decidió que la luz era menos importante que la cena. Aprendimos que los objetos tienen una vida útil y una vida financiera, y que en esta ciudad, lo segundo suele ser mucho más largo que lo primero. El valor de las cosas en San Luis se mide por el tiempo que te permiten seguir fingiendo que todo está bajo control.


