Diseñado con una estructura de hierro que parece sacada de una estación de tren de París, el Mercado Hidalgo es el centro de la economía real potosina.
Aquí el precio oficial es solo una sugerencia y el regateo es un deporte de alto rendimiento. Es el único lugar donde la señora de las Lomas y el obrero de la zona industrial comparten la misma barra para comerse unas gorditas de horno.
El Hidalgo es el estómago de la ciudad, un laberinto de olores a cilantro, cuero y especias que sobrevive a todos los supermercados modernos porque nada supera el trato directo y el chisme fresco que te regala el carnicero de confianza.


