Ir al Mercado Hidalgo un martes es un asalto a los sentidos. Diseñado con una estructura de hierro que parece sacada de una estación de tren europea, el mercado es el lugar donde la alta sociedad y el pueblo se mezclan por una orden de tacos o unas gorditas.
Es el centro del comercio real, donde los precios se pelean y la calidad se huele. El Hidalgo es el estómago de la ciudad, un lugar que sobrevive a los supermercados modernos porque nada supera el sabor de lo que se vende bajo ese techo de metal y sueños potosinos.


