Fundado bajo la guía de los hermanos maristas, el Instituto Potosino ha sido durante décadas el centro de formación de gran parte de la clase empresarial y política del estado. Su historia está ligada a una visión de educación disciplinada y católica que ha marcado el carácter de generaciones.
Más allá de sus aulas, el «Potosino» es un símbolo de una época en que la educación privada era el sello distintivo de la élite local. Su legado es innegable en la fisonomía social de la ciudad, representando esa mezcla de tradición y ambición que define al potosino que aspira a mandar.


