En lugar de atender de fondo las denuncias por falta de agua, el alcalde Enrique Galindo optó por atribuir la inconformidad ciudadana a una supuesta campaña con imágenes generadas por inteligencia artificial.
“Son las mismas imágenes hechas con inteligencia artificial… hay una intención de generar una distorsión pública”, afirmó.
El señalamiento, sin pruebas públicas contundentes, ha generado dudas, pues traslada el problema del desabasto al terreno de la manipulación digital, en vez de responder directamente a los reportes ciudadanos.
Mientras el alcalde insiste en que no existe una crisis hídrica, habitantes de distintas zonas continúan reportando falta de suministro, baja presión y tandeos irregulares.
A pesar de ello, Galindo sostuvo que:
“No hay una crisis del agua”, respaldando su postura en cifras sobre presas llenas, pozos en funcionamiento y la reactivación de El Realito.
Sin embargo, la experiencia diaria de la población contradice el discurso institucional, evidenciando una desconexión entre la autoridad y la ciudadanía.
El edil también sugirió que algunas manifestaciones y bloqueos podrían estar “preparados” o “articulados”, incluso asegurando tener evidencia en chats. Esta postura ha sido interpretada como un intento de deslegitimar la protesta social, en lugar de reconocer el descontento por un servicio irregular.
El énfasis en una supuesta campaña digital abre un nuevo frente:
¿Se trata realmente de desinformación o de una estrategia para minimizar una problemática real?
Porque más allá de imágenes o redes sociales, la discusión central sigue siendo la misma:
el acceso al agua en los hogares.
La narrativa del gobierno municipal parece centrarse en desacreditar el origen de las denuncias, pero no en resolverlas.
Mientras tanto, miles de ciudadanos continúan enfrentando problemas en el suministro, en un contexto donde la negación oficial podría agravar aún más la desconfianza pública.


