Las plataformas de streaming están saturadas de documentales sobre crímenes que sacudieron a México. Esta tendencia cultural revela nuestra fascinación por la justicia fallida y la oscuridad humana.
En lugar de leer ficción, el público prefiere diseccionar la realidad más cruda. Es una forma de catarsis colectiva: tratamos de entender la violencia que nos rodea a través de la pantalla, buscando respuestas en expedientes que a menudo quedaron abiertos.


