Mientras el Ayuntamiento presume operativos de limpieza bajo el nombre de “Ecología Táctica”, ciudadanos señalan que la realidad ambiental en diversas zonas de la ciudad dista mucho de la imagen oficial: tiraderos clandestinos, quema de residuos y áreas verdes abandonadas continúan siendo parte del paisaje cotidiano.
Recientemente, autoridades municipales informaron sobre una intervención en la colonia Simón Díaz para atender un punto considerado conflictivo por la mala disposición de residuos. Según el discurso oficial, el objetivo fue recuperar el espacio público y mejorar la imagen urbana. Sin embargo, vecinos cuestionan que estas acciones sean aisladas y más enfocadas en la fotografía que en soluciones permanentes.
Las denuncias ciudadanas evidencian un problema más amplio que no se resuelve con operativos ocasionales.
Habitantes reportan que en Prolongación Salk la situación ambiental permanece fuera de control.
“Está lleno de escombro y las autoridades municipales lo permiten. Todas las noches queman residuos”, denunció un vecino, quien asegura que el humo y los malos olores se han vuelto constantes sin que exista vigilancia ambiental efectiva.
A esto se suma el deterioro de espacios públicos que deberían funcionar como pulmones urbanos.
“Los jardines están todos secos”, señalan ciudadanos, quienes cuestionan el abandono del mantenimiento básico en áreas verdes mientras se habla de una ciudad más limpia y ordenada.
Otra de las zonas señaladas es la calle Pedro Montoya, desde Eje Vial hasta Damián Carmona, descrita por vecinos como un auténtico foco de insalubridad.
“Parece un muladar”, expresaron, denunciando acumulación de basura y falta de atención municipal pese a los reportes constantes.
Especialistas en temas urbanos advierten que el manejo de residuos no puede depender únicamente de operativos reactivos ni de responsabilizar exclusivamente a la ciudadanía. La falta de infraestructura, vigilancia ambiental y programas permanentes de mantenimiento termina convirtiendo los problemas ecológicos en crisis recurrentes.
Mientras las autoridades hablan de estrategia y presencia territorial, vecinos aseguran que la basura, el abandono de áreas verdes y la quema clandestina siguen siendo una constante que contradice el discurso oficial de orden y limpieza.
Porque más allá de intervenir un punto específico, la pregunta sigue siendo la misma: ¿existe realmente una política ambiental sostenida o solo acciones temporales para contener la crítica pública?.


