La Colonia Morales nació a la sombra de la gran fundidora ASARCO, como un espacio para los obreros que movían el motor industrial de la ciudad. Lo que empezó como un campamento de viviendas funcionales, terminó convirtiéndose en un barrio con una identidad férrea y orgullosa.
Sus calles respiran una historia de lucha sindical y fraternidad trabajadora. Caminar por Morales es entender que San Luis no solo se construyó con la plata de los ricos, sino con el sudor de miles de familias que encontraron en este rincón del poniente su hogar y su trinchera contra la adversidad económica.


