El mito de los túneles secretos en el Centro Histórico es la conversación favorita de los martes de café. Se dice que conectan iglesias con conventos para huidas estratégicas o romances prohibidos.
La realidad arqueológica apunta más hacia un complejo sistema de drenaje pluvial y cimientos profundos. Pero en San Luis, la leyenda siempre le gana a la ingeniería. Preferimos creer en pasadizos misteriosos que en la simple y llana necesidad colonial de que el agua no inundara los templos cada vez que llovía.


