Sembrar para vivir: el campo potosino celebra el Día Mundial de la Agricultura.

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Detrás de cada tortilla, fruta, verdura o alimento que llega a la mesa existe una historia que comienza mucho antes, entre surcos, semillas y jornadas que arrancan cuando apenas sale el sol. Este 9 de septiembre, Día Mundial de la Agricultura, es también una oportunidad para reconocer a las mujeres y hombres que trabajan la tierra y mantienen vivo al campo mexicano.

En México, la agricultura continúa siendo indispensable para la alimentación y la economía de millones de familias. El Censo Agropecuario 2022 del INEGI dimensiona la magnitud de esta actividad: solamente el maíz grano ocupó más de 6 millones de hectáreas sembradas, con una producción cercana a 21.9 millones de toneladas, mientras que productos como caña de azúcar, frijol, trigo, sorgo, aguacate, limón y naranja forman parte de la enorme diversidad productiva del país.

En San Luis Potosí, el campo también representa una parte fundamental de la identidad y economía de numerosas comunidades. De acuerdo con el INEGI, el estado cuenta con alrededor de 1.1 millones de hectáreas destinadas al uso agrícola, distribuidas entre las diferentes regiones de la entidad, desde el Altiplano y la Zona Media hasta la Huasteca potosina.

Sin embargo, producir alimentos sigue dependiendo en gran medida de algo que ningún agricultor puede controlar: el clima. De las 826 mil 906 hectáreas agrícolas pertenecientes a unidades de producción agropecuaria activas, alrededor del 84.2 por ciento son de temporal, mientras que únicamente el 15.8 por ciento dispone de riego. La falta de agua, las sequías y las lluvias irregulares pueden significar la diferencia entre levantar una cosecha o perder meses de trabajo.

La riqueza agrícola potosina también puede observarse en sus cultivos. La caña de azúcar sobresale particularmente en la Huasteca y, según el Censo Agropecuario, alcanzó aproximadamente 4.9 millones de toneladas, convirtiéndose en uno de los productos de mayor volumen en el estado. A ella se suman cultivos como maíz, frijol, naranja, chile, tomate, café y diversos productos forrajeros que sostienen economías regionales y comunidades enteras.

Pero detrás de las toneladas y las hectáreas están las personas. El Censo Agropecuario contabilizó más de 656 mil personas que participaron como mano de obra en actividades agropecuarias en San Luis Potosí, una cifra que refleja la dimensión social que tiene el campo para el estado y la cantidad de familias vinculadas directa o indirectamente con la producción rural.

Celebrar el Día Mundial de la Agricultura significa, por ello, mirar nuevamente hacia quienes trabajan la tierra. En tiempos marcados por la escasez de agua, el cambio climático y el aumento de los costos de producción, el reto no solamente consiste en producir más, sino en lograr un campo sostenible y rentable que permita a las nuevas generaciones encontrar oportunidades para permanecer en sus comunidades.

Porque antes de convertirse en alimento, cada cosecha fue una semilla y, detrás de ella, estuvieron las manos de alguien que confió en la tierra y esperó que llegara la lluvia.

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