Andrés Filomeno Mendoza Celis, conocido como el “Monstruo de Atizapán”, murió durante la madrugada de este jueves 29 de octubre en su celda del Centro Penitenciario y de Reinserción Social de Tenango del Valle, en el Estado de México. El hombre, señalado por una serie de feminicidios que estremecieron al país, tenía 78 años. De acuerdo con reportes de medios nacionales que citaron fuentes oficiales, su fallecimiento ocurrió por causas naturales.
Su historia criminal salió a la luz en mayo de 2021, cuando las investigaciones por la desaparición y el feminicidio de Reyna González Amador llevaron a las autoridades hasta su vivienda, ubicada en Atizapán de Zaragoza. Durante los trabajos de búsqueda, los peritos encontraron restos humanos, prendas de vestir, identificaciones y objetos personales de mujeres, además de libretas con nombres y anotaciones que se convirtieron en piezas importantes para las investigaciones.
En el inmueble fueron recuperados más de 4 mil 300 restos óseos, relacionados con al menos 19 posibles víctimas, de acuerdo con los reportes del caso. El hallazgo reveló la dimensión de los crímenes investigados y abrió una larga labor forense para identificar a las mujeres y reconstruir sus historias. Mendoza Celis fue detenido y procesado por diversos delitos relacionados con feminicidios y homicidios.
Durante su proceso judicial acumuló ocho sentencias condenatorias, entre ellas una pena de prisión vitalicia y otras de 92 y 55 años de cárcel. Su caso se convirtió en uno de los más impactantes de la historia criminal reciente de México, no solo por la cantidad de restos encontrados, sino por las preguntas que permanecieron alrededor de las víctimas. Con su muerte termina su vida en prisión, pero continúa la importancia de identificar a las mujeres y preservar la memoria de quienes fueron asesinadas.


