Ubicada frente al Museo Federico Silva, la Iglesia de San Juan de Dios es un monumento a la persistencia. Se fundó originalmente como hospital y templo para los más pobres, pero su historia es una serie de reconstrucciones por incendios y descuidos.
Lo más curioso es la devoción al «Señor de la Cañita», una imagen que los potosinos visitan cuando ya no saben a qué santo rezarle para que el trámite burocrático avance. Es una joya del barroco sencillo, recordándonos que en San Luis, hasta para pedir un milagro, hay que saber esperar en una banca de madera con dignidad.


