Entre bocinas, tornamesas y el ritmo de la cumbia, “La Pequesita del Sabor” ha construido una historia que hoy es motivo de orgullo para San Luis Potosí.
Este 2026, su trayectoria fue reconocida con el nombramiento de Potosina del Año, un galardón que celebra no solo su talento, sino también la perseverancia con la que abrió camino en un ambiente dominado por hombres.
Con emoción, la sonidera potosina compartió lo que significó recibir este reconocimiento, especialmente después de competir con decenas de participantes de la zona centro del estado.
“Siento algo muy bonito haber ganado el galardón, porque estaba compitiendo con varias personas y la verdad sí fue muy difícil. Éramos más de 66 de aquí de la zona centro y me siento muy honrada de ser la primera sonidera de San Luis Potosí”, expresó.
Detrás del personaje está una historia marcada por la tradición familiar y la lucha por romper barreras. Su padre también fue sonidero, y desde pequeña creció rodeada de música, luces y el ambiente de los bailes. Fue entonces cuando decidió que quería seguir ese mismo camino.Sin embargo, el sueño encontró resistencia.
“Mi papá era sonidero y yo dije: yo voy a ser, pero no me dejaban por ser mujer”, recuerda.
Durante años, el mundo sonidero fue un espacio casi exclusivo para hombres. Las mujeres rara vez tenían la oportunidad de estar detrás de la consola o tomar el micrófono. Pero con los cambios sociales y la apertura de nuevos espacios, “La Pequesita del Sabor” decidió demostrar que el talento no tiene género.
Hoy, además de hacer bailar al público, busca inspirar a más mujeres a atreverse.
“Quisiera impulsar a muchas chicas para que se unan, que vean que sí se puede y que el sueño que ellas quieran se logra”.
Para ella, el reconocimiento como Potosina del Año 2026 no solo es un logro personal, sino también un mensaje para las nuevas generaciones.
“Que persigan sus sueños, que luchen, que se impulsen, pero sobre todo que sean tenaces y siempre con seguridad”.
Su historia refleja cómo la música también puede convertirse en una forma de abrir caminos. Y mientras las bocinas siguen vibrando al ritmo de la cumbia, “La Pequesita del Sabor” demuestra que las mujeres también pueden marcar el ritmo en la escena sonidera de San Luis Potosí.





