El gobernador del estado, Ricardo Gallardo Cardona, encendió la discusión sobre la seguridad pública municipal al exhibir una realidad que, dijo, ya no puede seguir normalizándose: al menos 20 municipios de San Luis Potosí operan con cuerpos policiacos prácticamente inexistentes, sin inversión, sin proyectos y, en algunos casos, sin voluntad política para corregir el abandono heredado de administraciones pasadas.
En el marco de una serie de reuniones con alcaldes y alcaldesas —incluida una próxima mesa con los 59 presidentes municipales del estado— el mandatario estatal advirtió que hay ayuntamientos que ni siquiera han presentado proyectos al Gobierno del Estado, lo que frena cualquier estrategia conjunta para atender temas prioritarios como la seguridad.
“No podemos estar yendo a corretearlos”, afirmó, al subrayar que la falta de planeación municipal termina impactando directamente en la protección de la ciudadanía.
Gallardo Cardona adelantó que en los próximos días se revisarán los resultados de las auditorías federales y estatales, con el objetivo de detectar irregularidades en el manejo de recursos públicos, particularmente en obras cuyo costo no corresponde con su ejecución. Para el gobernador, el problema no es la falta de dinero, sino la mala priorización del gasto.
“En lugar de gastar millones en obras infladas, deberían invertir en seguridad pública, en patrullas y en policías”, sentenció.
El diagnóstico es crudo: municipios con apenas ocho policías municipales, lo que en la práctica significa cuatro elementos por turno. De esos, uno resguarda la presidencia municipal y otro la plaza principal. El resto, simplemente no alcanza para cubrir colonias, comunidades o caminos.
“¿Y quién cuida a la gente?”, cuestionó.
Sin personal suficiente y con sueldos precarios, el gobernador advirtió que el riesgo no solo es operativo, sino estructural. Actualmente existen policías municipales que perciben entre seis y siete mil pesos mensuales, una cifra que, dijo, vuelve inviable exigir profesionalismo, compromiso y honestidad.
Por ello, recordó que ya fue presentada ante el Congreso del Estado una iniciativa para establecer un salario base de 14 mil pesos para los policías municipales, ajustando la propuesta original para evitar pretextos presupuestales.
“No es un sueldo alto, pero es un piso digno para alguien que está poniendo su vida de por medio”, señaló, al tiempo que pidió a las y los legisladores dejar de lado intereses políticos y aprobar la iniciativa con rapidez.
Aunque evitó generalizar, Gallardo también reconoció que hay municipios que sí están asumiendo su responsabilidad. Destacó el caso de Río Verde, donde se enviarán 200 nuevos elementos a la academia policial, así como los esfuerzos en Soledad y Ciudad Valles, que han fortalecido sus corporaciones.
El mensaje del gobernador es claro: la seguridad no puede seguir tratándose como un gasto secundario ni como una herencia incómoda. Mientras algunos municipios avanzan, otros permanecen anclados en la simulación, con policías insuficientes, mal pagados y sin condiciones reales para proteger a la población.
En un estado donde la seguridad se presume como prioridad, no invertir en policías no es austeridad: es omisión. Y esa omisión, tarde o temprano, termina cobrándose factura en las calles.


