Mientras los museos cobran entrada, las calles de San Luis se han convertido en una galería gratuita y vibrante.
El muralismo urbano ha tomado bardas en colonias populares y puentes vehiculares, contando historias que la cultura oficial suele ignorar. Estos artistas anónimos están rescatando la tradición del muralismo mexicano, no con fines propagandísticos como en el siglo pasado, sino como una forma de apropiación del espacio público y de grito identitario.


