¿Por qué nos pesa tanto el inicio de semana? Culturalmente, el lunes ha sido construido como el villano de nuestra historia productiva. Desde las canciones melancólicas hasta los memes de oficina, hemos aceptado que la felicidad termina el domingo a las siete de la tarde.
Sin embargo, un repaso histórico nos dice que el «lunes» es una invención de la era industrial; antes, el tiempo se medía por ciclos de cosecha y no por el reloj despertador. Quizás la solución no sea odiar el lunes, sino entender que somos víctimas de un calendario que no diseñamos nosotros.


