Cuenta la historia de un joven parrandero y elegante del centro que, tras una noche de excesos, se encontró con la muerte o con su propio destino trágico. Su fantasma, dicen, recorre las calles cercanas a la iglesia de San Agustín.
Es la versión potosina del «Don Juan» que termina mal, un cuento precautorio para los jóvenes que piensan que la noche no tiene consecuencias.
El Gallo Maldonado es parte de nuestro inventario de fantasmas, esos que nos cuidan —o nos asustan— cuando caminamos solos por las calles empedradas buscando el eco de nuestra propia historia.


